En el mismo momento que se escribe algo, o se dibuja, o se deja una mísera marca de paso por un lugar, irremediablemente cuando lo reencuentras años después, echas la vista atrás y un cúmulo de sensaciones te perturban. A veces nostalgia, otras veces vergüenza, otras una sonrisa.
Procura que lo que hagas merezca la pena, y que esas sensaciones, si es que vuelves momentáneamente a ese lugar del tiempo, sean lo más positivas y bonitas posibles. Aunque muchas veces sea irrealizable. Se feliz.
domingo, 8 de febrero de 2009
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